La adicción es considerada una enfermedad crónica. Se
caracteriza por la dependencia de un individuo a una sustancia, actividad o
conducta que le proporciona alivio y/o placer. Este deseo implica una conducta
incontrolable y una dificultad enorme de abstinencia permanente,deseo imperioso de consumo, disminución del reconocimiento de los
problemas significativos causados por la propia conducta y en las relaciones
interpersonales así como una respuesta emocional disfuncional. El resultado es
una disminución en la calidad de vida del afectado (generando problemas en su
trabajo, en sus actividades académicas, en sus relaciones sociales y/o en sus
relaciones familiares o de pareja). La neurociencia actualmente considera que
la adicción a sustancias y a comportamientos comparten las mismas bases
neurobiológicas. Existen
distintos tipos de adicciones, pero en la mayoría de ellas, el hábito
compulsivo interfiere en la vida cotidiana y en la salud de las personas que
las padecen (Blanco,2015)
Una característica común y central a las conductas adictivas, es la pérdida de control. La persona con una conducta adictiva no tiene control sobre esa conducta, además de que la
misma le produce dependencia, tolerancia, síndrome de abstinencia y una incidencia negativa
muy importante en su vida, que va a ser en muchos casos la causa de que acuda en busca de tratamiento o le fuercen a buscarlo.
El mayor problema que tienen las adicciones no son sólo los efectos que producen a corto
plazo. El problema está en los efectos que producen a medio y a largo plazo. Así como por ejemplo muchos fumadores de cigarrillos morirán años después de fumar ininterrumpida-mente de cáncer de pulmón
o de enfermedades cardiovasculares; muchos bebedores excesivos de alcohol o personas con
dependencia del alcohol morirán de enfermedades hepáticas o de accidentes; muchas personas dependientes de la heroína o de la cocaína morirán de enfermedades causadas por ellas,
como ha ocurrido y está ocurriendo con el SIDA, la hepatitis, infecciones, etc., aparte de los
problemas sociales que causan en forma de robo, extorsión, problemas legales, familiares, etc.
Lo mismo podemos decir de los otros tipos de adicciones, donde en muchos casos la ruina económica es
un paso previo al resto de los problemas legales, familiares, físicos, etc. (Elisardo Becoña Iglesias, 2010)
Elementos característicos de una adicción
(Gossop,1989) definió como elementos característicos
de una adicción:
Un fuerte deseo o un sentimiento de compulsión para llevar a cabo la
conducta particular (especialmente cuando la oportunidad de llevar a cabo tal conducta no está
disponible).
La capacidad deteriorada para controlar la conducta (especialmente, en términos
de controlar su comienzo, mantenimiento o nivel en el que ocurre).
Malestar y estado de
ánimo alterado cuando la conducta es impedida o la deja de hacer.
Persistir en la conducta
a pesar de la clara evidencia de que le está produciendo graves consecuencias al individuo.
¿Cuales son los tipos de adicciones?
Las adicciones se pueden catalogar en tres subgrupos: según
si la dependencia es hacia una sustancia, una actividad o conducta, u otras
dependencias relacionadas con el pensamiento.
Adicción a una sustancia
Esta se produce cuando un individuo depende de una sustancia
o compuesto químico que le brinda un estado de alivio o satisfacción. Este
componente llega al cerebro a través de la sangre y produce cambios en su forma
de funcionar. Entre las adicciones a sustancias químicas podemos encontrar
productos legales e ilegales. Entre los productos legales, las adicciones a la
nicotina o a la cafeína son las más aceptadas por la sociedad, aunque la
primera sea perjudicial para la salud. La sociedad también está muy habituada
al alcohol, pero aunque se consuma más que el tabaco, su adicción no está bien
vista. Dentro del grupo de sustancias legales no debemos olvidarnos de la
dependencia a los medicamentos. Por otro lado, también existen adiciones a
drogas ilegales como la marihuana, la cocaína o la heroína entre otras. Dentro de este grupo, hay adicciones con efectos graves para
la salud. Por ejemplo, la dependencia a la heroína o a la nicotina. Y otras,
como la adicción a la cafeína, que no causan problemas trascendentales.
Adicción a una actividad o conducta
Esta dependencia se produce cuando una persona está
obsesionada con alguna actividad o conducta que le genera bienestar. Los casos
más comunes son la ludopatía, la adicción a los videojuegos, a la comida, al
deporte, al trabajo o a las compras. Estas adicciones suelen generar problemas
que afectan al estilo de vida y al día a día de la persona que las padece. Si
las adiciones al juego o a las compras afectan a la situación económica, las
adicciones a la comida y al deporte perjudican a la salud.
La adicción a los videojuegos ha surgido en los últimos años
debido a las nuevas tecnologías. Esta dependencia aparece edades cada vez más
tempranas, provocando el aislamiento de la persona que la sufre. Los avances
tecnológicos han desarrollado nuevas adicciones de las que aún se están
estudiando las consecuencias. La adicción al teléfono, a las redes sociales o a
Internet en general, son algunas de estas últimas dependencias que suelen
padecer los más jóvenes.
Adicciones afectivas y emocionales
La dependencia emocional o adicción afectiva es una
necesidad afectiva intensa que una persona siente hacia otra, que habitualmente
se da en parejas, amistades o familiares.
La definición de Dependencia Emocional incluye la palabra
“necesidad” que significa que “ata” a una persona a un elemento determinado.
Algo que se necesita, se supone que es algo sin lo cual no podemos vivir, sea
del tipo de necesidad que sea. La dependencia emocional es algo similar a una
adicción pero en vez de necesitar una sustancia, se necesitaría aprobación,
afecto, atención, cariño…etc, de determinada persona o personas.
En cualquier dependencia, como indica su propio nombre,
tarde o temprano se convierte en una situación asfixiante, en la cuál falta
libertad interior.
Criterios
diagnósticos de la adicción
Hoy día, el primer elemento
relevante en las adicciones es delimitar qué entendemos por adicción. A pesar
de que hay criterios específicos para los distintos trastornos, como la
dependencia de sustancias psicoactivas, el juego patológico, etc., todos parten
de los criterios de dependencia de sustancias psicoactivas, dado que, además,
en las adicciones, sean con o sin sustancia, se dan los fenómenos de pérdida de
control, tolerancia, síndrome de abstinencia, etc. Para el
DSM-IV la dependencia de sustancias
psicoactivas se caracteriza por un patrón desadaptativo de consumo de la
sustancia que conlleva un deterioro o malestar clínicamente significativos,
expresado por tres o más de los síntomas que indicamos a continuación, y
durante un período continuado de 12 meses.(American Psychiatric Association, 1994)
Estos síntomas son los siguientes:
Tolerancia, definida por cualquiera de los siguientes ítems: a) una necesidad de cantidades marcadamente
crecientes de la sustancia para conseguir la intoxicación o el efecto deseado;
b) el efecto de las mismas cantidades de sustancia disminuye claramente con su
consumo continuado.
Abstinencia, definida por
cualquiera de los siguientes ítems: a) el síndrome de abstinencia
característico para la sustancia; b) se toma la misma sustancia (o una muy
parecida) para aliviar o evitar los síntomas de abstinencia.
La sustancia es tomada con
frecuencia en cantidades mayores o durante un período más largo de lo que
inicialmente se pretendía.
Existe un deseo persistente
o esfuerzos infructuosos de controlar o interrumpir el consumo de la sustancia.
Se emplea mucho tiempo en
actividades relacionadas con la obtención de la sustancia (por ej., visitar a
varios médicos o desplazarse largas distancias), en el consumo de la sustancia
(por ej., fumar un pitillo tras otro) o en la recuperación de los efectos de la
sustancia.
Reducción de importantes
actividades sociales, laborales o recreativas, debido al consumo de la
sustancia.
Se continúa tomando la
sustancia a pesar de tener conciencia de problemas psicológicos o físicos
recidivantes o persistentes, que parecen causados o exacerbados por el consumo
(por ej., consumo de la cocaína a pesar de saber que provoca depresión, o
continuada ingesta de alcohol a pesar de que empeora una úlcera).
Video
Bibliografía
Blanco, B. (2015). adicciones. Valencia.
Obtenido de : http://psicologiaenvalencia.es/areas-de-intervencion/
Elisardo
Becoña Iglesias, M. C. (2010). Manual de adicciones para psicólogos
especialistas en psicología clínica en formación. Barcelona:
SOCIDROGALCOHOL.
Gossop M. (1989) Muchos problemas en muchas formas. En: Robinson D., Maynard A., Chester
R. (eds) Controlling Legal Addictions. Estudios en Biología, Economía y
Sociedad. Palgrave Macmillan, Londres. https://doi.org/10.1007/978-1-349-20237-9_3
Do L.L.T.N.
(2011) American Psychiatric Association Diagnostic and Statistical Manual of
Mental Disorders (DSM-IV). In: Goldstein S., Naglieri J.A. (eds) Encyclopedia
of Child Behavior and Development. Springer, Boston, MA. https://doi.org/10.1007/978-0-387-79061-9_113
Todo el mundo se siente triste o decaído de vez en cuando, pero estos sentimientos suelen
desaparecer en poco tiempo. La depresión, también llamada “depresión clínica” o “trastorno
depresivo”, es un trastorno del estado de ánimo que causa síntomas de angustia, que afectan
cómo se siente, piensa y coordina las actividades diarias, como dormir, comer o trabajar. Para
recibir un diagnóstico de depresión, los síntomas deben estar presentes la mayor parte del día,
casi todos los días, durante por lo menos dos semanas.
¿Cuáles son los diferentes tipos de depresión?
Los siguientes son dos de los tipos más frecuentes de depresión:
Depresión mayor (o grave): cuando se tienen síntomas de depresión la mayor parte del
día, casi todos los días, durante por lo menos dos semanas y estos interfieren con su
capacidad para trabajar, dormir, estudiar, comer y disfrutar de la vida. Es posible que una
persona tenga un solo episodio de depresión mayor en su vida, pero es más frecuente tener
varios episodios.
Trastorno depresivo persistente (distimia): cuando se tienen síntomas de depresión
que duran por lo menos dos años. La persona que ha sido diagnosticada con este tipo de
depresión puede tener episodios de depresión mayor junto con períodos de síntomas
menos graves.
Algunas formas de depresión son ligeramente diferentes o pueden presentarse en
circunstancias únicas, como las siguientes:
Depresión perinatal: Las mujeres con depresión perinatal sufren de depresión mayor
durante el embarazo o después del parto (depresión posparto).
Trastorno afectivo estacional: Un tipo de depresión que va y viene con las estaciones y
que, por lo general, comienza a finales del otoño o principios del invierno, y desaparece en la
primavera y el verano.
Depresión psicótica: Este tipo de depresión ocurre cuando una persona tiene depresión
grave además de alguna forma de psicosis, como tener creencias falsas fijas y perturbadoras
(delirios) o escuchar o ver cosas inquietantes que otros no pueden oír o ver (alucinaciones).
¿Cuáles son las señales y los síntomas de la depresión?
La tristeza es solo una pequeña parte de la depresión. Es posible que algunas personas con
depresión ni siquiera se sientan tristes. Las personas pueden tener síntomas diferentes. Algunos
síntomas de depresión incluyen:
Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o “vacío”
Sentimientos de pesimismo o falta de esperanza
Sentimientos de culpabilidad, inutilidad o impotencia
Pérdida de interés o placer en las actividades y los pasatiempos
Pérdida de energía, fatiga o sensación de que está más lento
Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones
Dificultad para dormir, despertarse temprano por la mañana o dormir demasiado
Cambios en el apetito o el peso
Pensamientos de muerte o suicidio, o intentos de suicidio
Inquietud o irritabilidad
Dolores y molestias, entre ellos, dolores de cabeza y calambres, o problemas digestivos, sin
una causa física aparente, o que no se alivian ni con tratamiento
¿Cuáles son las causas de la depresión?
La causa exacta de la depresión no se conoce bien. Hay una serie de factores que predisponen probablemente a la depresión. Los factores de riesgo incluyen
Una tendencia familiar (hereditaria).
Acontecimientos que provocan alteraciones emocionales, en especial las pérdidas.
El sexo femenino, posiblemente en relación con los cambios en los niveles hormonales.
Ciertos trastornos orgánicos.
Efectos secundarios de algunos fármacos.
La depresión no refleja debilidad de carácter y tampoco ha de estar necesariamente relacionada con un trastorno de la personalidad, un trauma infantil o una carencia en la atención de los progenitores. La clase social, la ascendencia y los aspectos culturales no parecen intervenir en la posibilidad de sufrir depresión alguna vez en la vida.
Los factores genéticos contribuyen a la depresión en aproximadamente la mitad de las personas que la padecen. Por ejemplo, la depresión es más frecuente entre los familiares de primer grado (sobre todo en un gemelo idéntico) de las personas con depresión. Factores genéticos pueden afectar a la funcionalidad de las sustancias que ayudan a las neuronas a comunicarse (neurotransmisores). La serotonina, la dopamina y la norepinefrina son neurotransmisores que pueden estar implicados en la depresión.
Las mujeres son más propensas que los varones a sufrir depresión, aunque las razones no se conocen bien. Los factores hormonales son los factores biológicos que parecen estar más implicados en la aparición de depresión. La alteración de los valores hormonales puede causar cambios de humor justo antes de la menstruación (tensión premenstrual), como parte del síndrome premenstrual durante el embarazo y después del parto. Algunas mujeres sufren depresión durante el embarazo o durante las 4 primeras semanas después del parto (lo que se conoce como tristeza o melancolía puerperal o, si la depresión es más grave, depresión puerperal o posparto). Otro factor de predisposición bastante frecuente en las mujeres es la alteración funcional de la glándula tiroidea.
La depresión puede darse conjuntamente con una serie de trastornos o factores físicos o tener su origen en estos. Los trastornos físicos pueden causar depresión directamente (por ejemplo, cuando un trastorno tiroideo afecta a los niveles hormonales) o indirectamente (por ejemplo, cuando la artritis reumatoide causa dolor y discapacidad). Con frecuencia un trastorno físico causa depresión de forma directa e indirecta a la vez. Por ejemplo, la causa de la depresión por sida es directa si el virus causante de la enfermedad (virus de la inmunodeficiencia humana, VIH) lesiona el cerebro. En cambio, la causa de la depresión es indirecta cuando es debida a la repercusión globalmente negativa de la enfermedad en la vida de la persona. Muchas personas refieren sentirse más tristes al final del otoño y durante el invierno, y atribuyen esta tendencia al acortamiento de las horas de luz natural y a las temperaturas más bajas. Sin embargo, en algunas personas, esta tristeza es lo suficientemente grave como para ser considerada un tipo de depresión (denominada trastorno afectivo estacional).
¿La depresión es igual en todas las personas?
No, la depresión afecta a diferentes personas de diferentes maneras. Por ejemplo:
Las mujeres padecen de depresión con más frecuencia que los hombres. Hay factores
biológicos, de ciclo de vida y hormonales que solo tienen las mujeres y que pueden estar
relacionados con la tasa de depresión más alta de estas. Las mujeres que están deprimidas suelen tener síntomas de tristeza, sufren de falta de autoestima y tienen sentimientos de
culpabilidad.
Los hombres con depresión son más propensos a sentirse muy cansados, irritables y, a veces,
enojados. Pueden perder el interés en el trabajo o las actividades que antes disfrutaban, tener
dificultad para dormir o comportarse de modo irresponsable, como consumiendo drogas o
alcohol. Muchos hombres no reconocen que tienen depresión y no buscan ayuda.
Las personas mayores con depresión pueden tener síntomas menos evidentes o pueden ser
menos propensos a aceptar que tienen sentimientos de tristeza o pena. También son más
propensos a tener trastornos médicos, como problemas cardíacos, que pueden causar o
contribuir a la depresión.
Los niños pequeños con depresión pueden fingir estar enfermos y negarse a ir a la escuela,
aferrarse a sus padres, o preocuparse de que uno de sus padres se muera.
Los niños más grandes y los adolescentes con depresión pueden tener problemas en la
escuela o estar de mal humor o irritables. Los adolescentes con depresión pueden tener síntomas
de otros trastornos, como ansiedad, trastornos de la alimentación o drogadicción.
¿Cómo se
diagnostica la depresión?
Encontrarse en un
momento determinado más triste o con el estado de ánimo más bajo no es
suficiente para un diagnóstico de depresión.
Para eso, es
preciso la intensidad de los síntomas, su duración (al menos, 2 semanas) y
la incapacidad que generan, sean de una entidad suficiente como para afectar el
normal o adecuado funcionamiento de la persona.
Entrevista
diagnóstica.
Descarte de
enfermedad orgánica mediante: pruebas diagnósticas y valoración por otros
especialistas.
Pruebas de psicodiagnóstico.
Criterios diagnósticos de la depresión
Los criterios
diagnósticos de depresión más utilizados, tanto en la clínica como en la
investigación, son los de la Clasificación Estadística Internacional de
Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE) y los de la
clasificación de la American Psychiatric Association DSM. (CIE-10, 1992)
La CIE-10
clasifica la depresión mayor dentro los trastornos del humor o afectivos (F30-
F39). La categoría F32 incluye el episodio depresivo y la F33 la de trastorno
depresivo recurrente, y la primera se subdivide a su vez en:
F32.0 Episodio
depresivo leve
F32.1 Episodio
depresivo moderado
F32.2 Episodio
depresivo grave sin síntomas psicóticos
F32.3 Episodio
depresivo grave con síntomas psicóticos
F32.8 Otros
episodios depresivos
F32.9 Episodio
depresivo, no especificado
En cualquiera de
los casos, el episodio depresivo debe tener una duración de al menos dos
semanas y siempre deben estar presentes como mínimo dos de los tres síntomas
considerados típicos de la depresión:
ánimo depresivo
pérdida de
interés y de la capacidad para disfrutar
aumento de la fatigabilidad
¿Cuál es el tratamiento para la depresión?
La mayoría de las
personas con depresión no requieren ser hospitalizadas. Sin embargo, algunas
personas sí lo requieren, especialmente si tienen ideas de suicidio o lo han
intentado, si están demasiado débiles por la pérdida de peso o si tienen riesgo
de sufrir problemas cardíacos a causa de su estado de inquietud.
El tratamiento
depende de la gravedad y del tipo de depresión:
Depresión leve:
tratamiento complementario (incluyendo visitas frecuentes al médico y
educación) y psicoterapia
Depresión entre
moderada y grave: fármacos, psicoterapia, o ambos, y en ocasiones terapia
electroconvulsiva.
Depresión estacional: fototerapia
Habitualmente, la
depresión puede tratarse con éxito. Si se ha identificado una causa (como una
sustancia o algún trastorno determinado), hay que corregirla en primer lugar,
pero también pueden ser necesario el tratamiento farmacológico de la depresión.
¿Cuáles son las Consecuencias de la depresión?
Problemas orgánicos
Las personas que padecen depresión de
forma general podrán presentar problemas digestivos ya que la depresión
debilita el sistema inmune, aumentando el riesgo de desarrollar infecciones y
enfermedades como úlceras, problemas hepáticos, agravamiento de los problemas
ya existentes y desgaste.
Cansancio
Otra de las consecuencias de la depresión es el
cansancio. Las personas con este trastorno se encuentran tremendamente cansadas
e incapaces de realizar sus actividades diarias sin ayuda. El cúmulo de
problemas tanto físicos como mentales hará que el cuerpo sufra un desgaste
importante que llevará a la persona a sentirse cansada y a no tener fuerzas
para afrontar su día a día.
Pérdida del deseo sexual
La falta de interés sexual es común y el uso de ciertos
medicamentos para tratar la depresión también tiene este efecto. Las personas
que sufren depresión suelen tener menor deseo sexual, la apatía generada por
este trastorno, genera una falta de motivación hacia las experiencias sexuales.
Problemas para dormir
Cambios neurovegetativos ocasionan que la persona se
aísle. Entre los síntomas están los cambios en los patrones de sueño. El
insomnio es una de las principales consecuencias de la depresión. Casi todas
las personas que sufren este trastorno afirman tener serios problemas para
conciliar el sueño.
Pérdida de apetito, comer compulsiva-mente, ganar o
perder peso
Provoca que las personas coman más o menos, ocasionando
cambios en su peso. Se ha asociado al desarrollo de desórdenes alimentarios
como bulimia, anorexia o comer sin control.
Dolor de estómago, retortijones o estreñimiento
El cerebro y el sistema digestivo están fuertemente
relacionados, por lo que se desarrollan estos síntomas cuando se siente estrés,
ansiedad y depresión.
Dolor de cabeza
Ciertos estudios señalan que las personas con depresión
son tres veces más propensas a tener migrañas y que las personas con migraña
tienen cinco veces más probabilidad de deprimirse
Ritmo cardíaco acelerado
Puede causar cierta agitación que se exacerba por la
falta de sueño y descanso. El estrés que ocasiona la condición tiene este mismo
efecto. Normalmente las personas que sufren depresión o estrés suelen presentar
parámetros de aceleración cardíaca.
Consecuencias psicológicas
Suicidio
El suicidio puede darse de forma directa o indirecta. En
el primero de los casos, la persona terminará con su vida de forma consciente
mientras que en el segundo, debido a las consecuencias de la depresión su vida
se irá apagando con el tiempo.
Angustia
El encontrarse sumergido en un auténtico vacío emocional
sin fuerzas para salir de él sin ayuda, provoca en la persona una angustia
interminable.
Apatía
La apatía es capaz de dejar a la persona que la padece
sin motivación alguna para realizar actividades.
Susceptibilidad
Las personas con depresión suelen tomarse las cosas con
más facilidad que otras a mal. Es decir, se pueden molestar con más frecuencia
que otras que no la tienen.
Baja autoestima
La autoestima como pilar del bienestar de una persona en
personas que tienen depresión se ve muy afectada, por lo que con ayuda
profesional hay que volver a desarrollarla y crearla
Obsesiones
Dependiendo de la persona se obsesionará con diferentes
objetos u acciones e incluso comenzará a ver cosas que no existen.
Huir de la realidad
Debido a que no son felices con la vida que tienen y a
que no tienen autoestima ni motivación ninguna aparente o de forma consciente
para vivir, suelen evadirse de su realidad.
Amargura
También se caracterizan por presentar sentimientos de
frustración y desaliento por todo lo que hacen.
Mal humor
Las personas que sufren depresión al no ser felices con
su vida y no sentirse bien suelen caracterizarse por estar extremadamente
irritables y de mal humor.
Pérdida cognitiva
Inhabilidad para concentrarse, problemas de memoria y
dificultad para tomar decisiones.
Consecuencias conductuales
Perturbaciones del comportamiento
La depresión puede alterar el comportamiento de la
persona que lo padece de forma negativa, llevándole a estar más susceptible de
lo normal o incluso a obsesiones.
Reacciones impertinentes
La persona reacciona de una forma extraña ante lo que le
ocurre en su día a día. Ya sea en conversaciones con otras personas o incluso
en situaciones normales.
No luchan
Estas personas necesitan de un profesional que les ayude
a luchar y a salir de la depresión con las herramientas más adecuadas ya que
por sí mismas es muy complicado que lo hagan. La conducta se ve muy afectada en la
depresión
Consecuencias sociales
Fracasos afectivos, financieros y sociales
Este puede ser uno de los más conocidos ya que hay muchos
ejemplos de personas que debido a su gran depresión han quebrado su empresa o
incluso han tenido que romper con su pareja y amigos.
Soledad
Todas estas consecuencias harán que la persona se sienta
muy sola o que no quiera disfrutar de la compañía de nadie. Sin embargo, por su
propia integridad física debemos estar con ella en todo momento.
Indiferencia del amor
Obviamente no tendrá curiosidad ni ganas de querer estar
con otra persona ya que para estar con una persona primero tienes que estar
bien emocionalmente y físicamente.
Video explicativo sobre la depresión
Referencias Bibliográficas
Institute, N. (2016). Depresión.
INSTITUTO NACIONAL DE LA SALUD MENTAL.
Organización
Mundial de la Salud. Décima Revisión de la Clasificación Internacional de
Enfermedades. CIE-10. Trastornos mentales y del comportamiento. Madrid:
Meditor; 1992.
Heinze, G. y
Camacho, P. (2010). Guía Clínica para el Manejo de la Depresión. México:
Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.
Actualmente el estrés es un tema común en investigaciones psicológicas, fisiológicas y laborales, debido a las condiciones ambientales, sociales,personales y económicas a las que nos enfrentamos cotidianamente, en las cuales se hacen presentes diferentes eventos que pueden considerarse estresantes. Por ello, es importante saber identificar adecuadamente la presencia de estrés
La vida sería muy sencilla si todas nuestras necesidades fueran automáticamente satisfechas. Sin embargo, en el mundo real son muchos los obstáculos, tanto personales como ambientales,que se oponen a esta situación ideal .El término estrés suele utilizarse para referirse tanto a las exigencias de adaptación que se ejercen sobre un organismo, como a las respuestas psicológicas y biológicas que ese organismo ofrece a dichas exigencias.
El estrés se presenta de manera personal y única en cada persona, cierto es, que todos en algún momento pasamos por situaciones que generan mucha tensión, en donde influyen factores personales o ambientales, sin embargo, la capacidad para sobrellevar estos momentos de tensión están ligados a nuestra capacidad de adaptarnos, es por esto que la respuesta al estrés es individual y subjetiva.
Tipos de estrés
1.Tipos de estrés en base a su signo
Estrés positivo
Este tipo de estrés surge cuando la persona está bajo
presión, pero inconscientemente interpreta que los efectos de la situación le
pueden otorgar algún beneficio.
Este estrés hace que la persona afectada esté motivada y con mucha más energía, un
buen ejemplo sería una competición deportiva donde los participantes deben
tener un punto de vitalidad para poder salir victoriosos. Este estrés está
asociado con emociones positivas, como la felicidad.
Distrés o estrés negativo
Cuando padecemos distrés anticipamos una situación
negativa creyendo que algo nos va a salir mal, lo cual genera una ansiedad que
nos paraliza por completo.
El estrés negativo nos desequilibra y neutraliza los
recursos que en situaciones normales tendríamos a nuestra disposición, lo cual
acaba por generar tristeza,ira , etc.
2.Estrés en base a su duración
Estrés agudo
Es el estrés que más personas experimentan y es causa
de las exigencias que nos imponemos nosotros mismos o los demás. Estas
exigencias son alimentadas respecto un pasado reciente, o en anticipaciones de
un futuro próximo puede acabar por agotarnos, con severas consecuencias en
nuestra salud mental y física.
Las principales señales del estrés agudo son:
1. Dolores musculares: Suelen aparecer dolores de
cabeza, espalda y contracturas entre otras afecciones. 2. Emociones negativas: Depresión,
ansiedad,miedo, frustración, Etc. 3. Problemas gástricos: El estrés puede causar una gran oscilación en
los síntomas estomacales; estreñimiento, acidez, diarrea, dolor abdominal, etc. 4. Sobre excitación del sistema nervioso: causa síntomas como
aumento de la presión sanguínea, taquicardia, palpitaciones, náuseas,
sudoración excesiva y ataques de migraña.
Estrés agudo episódico
Aparece en personas con exigencias irreales, tanto propias
como provenientes de la sociedad.
Son personas que se muestran irritadas y beligerantes, aparte de tener una
angustia permanente a causa de que no pueden controlar todas las variables que
les exigidas. Otro síntoma es que siempre están preocupados por el porvenir. Al
mostrarse hostiles son difíciles de tratar a no ser que acudan a un
especialista y reciban tratamiento.
Estrés crónico
Es el estrés que aparece en prisiones, guerras o en
situaciones de pobreza extrema, situaciones en lo que se debe estar
continuamente en alerta. Esta clase de estrés también puede venir de un trauma
vivido en la niñez. Al causar una gran desesperanza, puede modificar las
creencias y la escala de valores del individuo que lo padece.
La persona que tiene este tipo de estrés muchas veces no es
consciente de ello, pues lleva tanto tiempo con ese sufrimiento que ya se ha
acostumbrado. Incluso les puede que les guste ya que es lo único que han
conocido y no saben o no pueden hacer frente a la situación de otra forma, a
causa de esto es normal que rechacen la posibilidad de tratamiento pues se
sienten tan identificados con el estrés que creen que ya forma parte de ellos.
IMPORTANTE!!!!!
Hay estudios que demuestran la
relación entre el estrés con enfermedades del aparato digestivo,
cáncer, enfermedades cutáneas y problemas cardíacos.
Con el estrés aparece a menudo la
inseguridad y el sentimiento de indefension (siempre tiran la
toalla puesto que creen, o realmente no puede, hacer nada)
El estrés puede producir ansiedad y
depresión.
Padecer ansiedad aumenta
el riesgo de suicidio.
Posibles efectos
Nuestras reacciones ante el estrés nos permiten afrontarlo.Sin embargo,si las exigencias son excesivas (o nosotros creemos que lo son),el estrés puede resultar muy dañino.Es posible que tengamos que pagar un precio muy elevado por un estrés muy intenso, ya sea una disminución de nuestra eficiencia, de nuestros recursos adaptativos, el desgaste de nuestro sistema biológico o, en algunos casos extremos, el deterioro físico y psicológico,e incluso la muerte
Los posibles efectos del estrés que pueden causar en una persona se identifican a nivel
Biológico
Psicológico
A nivel biológico el estrés tiene efectos en el sistema inmunitario, haciéndolo vulnerable a enfermedades ante las cuales normalmente sería inmune. Tener un sistema inmunitario mermado puede significar que esa persona sea más vulnerable a las enfermedades transmisibles, así como a algunos problemas mentales como la depresión
Por otro lado tenemos los efectos que pueden causar a nivel Psicológico lo cual conlleva a una descompensación de la personalidad que se produce ante un trauma. Parece seguir un curso similar a la descompensación biológica, y de hecho puede suponer respuestas biológicas muy específicas, como por ejemplo; la resistencia que en donde una persona es capaz de encontrar algún medio o estrategia que le permita adaptarse a ese momento que le general tensión. Luego esta el agotamiento que implica la reducción de los procesos adaptativos y que incluso empiecen a fallar las estrategias de afrontamiento que habían puesto en practica durante la etapa de resistencia.
Es importante considerar aquellos efectos que provoca el estrés, para tomar las medidas necesarias que impliquen un adecuado afrontamiento y adaptación y que esto a su vez no genere problemas a largo plazo a nivel biológico ni psicológico.
Síntomas del estrés
Como sabemos el
estrés puede causar muchos tipos de síntomas tanto a nivel físicos, psicológicos
y conductual.
A nivel físico encontramos :
Dolores de cabeza y tensión muscular generalmente en cuello y espalda.
Problemas del aparato digestivo: digestiones pesadas, colón irritable, dolores y acidez de estómago.
Tensión alta que puede desembocar en trastornos coronarios.
Cansancio físico.
Enfermedades de la piel: brotes de psoriasis, dermatitis.
A nivel psicológico :
Angustia, nerviosismo y aumento de la ansiedad.
Alteraciones del estado de ánimo que tornan a estado depresivo.
Problemas de concentración y memoria.
Fatiga mental.
Irritabilidad.
Insomnio.
Sensación de embotamiento mental y dificultad para la toma de decisiones.
A nivel conductual:
Alteraciones de la conducta alimentaria: comer en exceso o por defecto.
Postergaciòn de tareas.
Desarrollo o aumento de los tics nerviosos.
Rechinar los dientes (bruxismo).
Comerse las uñas .
Aumento de la ingesta de alcohol o tabaco.
Fases del estrés
Gracias al medico investigador Hans Selye(1907-1982) en la actualidad podemos explicar como actúa el estrés en nuestro cuerpo y mente, ya que este nos presenta tres fases diferenciadas que fueron identificadas por primera vez en 1975.
Estas fases son :
Fase de alarma o huida
Al presentarse una situación a la que tenemos que hacer frente, el cuerpo se prepara para producir recursos para abordar dicha situación. Ésto conlleva unos cambios metabólicos que provocan diferentes reacción en nuestro cuerpo: tensión muscular, agudización de los sentidos, aumento de la frecuencia cardíaca, elevación del nivel de insulina para que nuestro cuerpo desarrolle la energía necesaria, liberación de adrenalina, cortisol y otras hormonas.
Fase de resistencia
Cuando la situación a la que tenemos que hacer frente se alarga en el tiempo, nuestro cuerpo genera una reacción de adaptación a la situación. Esta etapa, continuación de la siguiente, permite compensar el gasto de energía ocasionados e impedir el agotamiento de los recursos disponibles.
Fase de agotamiento
Cuando se presenta esta fase el cuerpo no ha podido resistir las demandas de recursos en las anteriores etapas y pierde su capacidad de respuesta. El organismo se colapsa y las reservas psíquicas y físicas se agotan, convirtiendo el estrés en crónico.
Consecuencias del estrés
•Identificar las situaciones que resultan estresantes y evitarlas.
•Ser conscientes de las propias limitaciones y no asumir responsabilidades que no se está seguro de poder cumplir.
•Establecer un criterio de prioridades a la hora de afrontar las obligaciones y los retos que le esperan a uno.
•Si se decide realizar cambios importantes en el estilo de vida, como cambiar de trabajo o de casa, deberán planificarse con detalle y con antelación suficiente.
•Mantener una actitud positiva ante la vida.
•Desarrollar una comunicación fluida con los demás y compartir ideas, inquietudes, deseos, proyectos, etc.
•Dormir el tiempo necesario para descansar. Ni más, ni menos (entre seis y ocho horas diarias.
•Hacer ejercicio regularmente.
•Seguir una dieta equilibrada.
Medidas y estrategias
Existen muchas estrategias y medidas que podemos usar en caso de nerviosismo, ansiedad y/o ESTRÉS AGUDO como son :
1. Respiración rítmica para disminuir la ansiedad: inspiración y espiración nasal y de forma lenta, con los ojos cerrados y esperando que la frecuencia cardíaca disminuya y el resto de los síntomas simpáticos (sudor, aceleramiento cerebral...) se reduzcan. 2. Frenar con nuestra inteligencia, con autocontrol o control mental, la reacción de estrés, es decir, no preocuparse hasta que no llegue el momento. 3. Eliminar la energía acumulada mediante una actividad física (pasear, correr, bailar, practica deportiva, hablar para contar lo que uno siente...). 4. Buscar respuestas de relajación 5. Practicar una actividad de desconexión con el exterior o interior 6. Contacto con el agua (bañera, ducha, sauna, inmersión brusca de la cabeza en agua fría...) para favorecer que el agua haga cambios en el cuerpo. 7. Llevar todo a ritmo lento ( frenar el rítmo): practicar los movimientos y el ritmo de la tortuga. 8. Intentar prever los momentos de estrés para que se desencadenen antes los sistemas de reacción del estrés. 9. Vivir esperanzados porque el momento de tensión pasará rápido ya que otras veces ha sucedido lo mismo. Pensamientos tranquilizadores de que las cosas pueden cambiar. Pensamientos que nos proyecten hacia otra realidad mejor. Mirar el futuro con esperanza
Para atenuar el ESTRÉS CRÓNICO se debe recurrir de forma rutinaria a:
1. Practicar un deporte y/o realizar una mayor vida al aire libre. A poder ser en familia. 2. Fomentar las actividades culturales (leer, acudir a exposiciones...). 3. Salir de uno mismo: hablar con la gente, ser comunicativo, preocuparse por los demás... Cambia la televisión por tus amigos. Participar en actividades de voluntariado. 4. Hacer cambios frecuentes de actividad y de preocupaciones. Romper monotonías, re empezar. 5. Rememorar imágenes mentales agradables de lugares, de personas, de sensaciones, de música (real o imaginaria) que disparan sensaciones placenteras y paran el ritmo de la actividad. 6. Practicar la sonrisa tanto al hablar como al mirar. Te distenderá, la voz se proyectará con más facilidad y te producirá una sensación de bienestar. 7. Controlar los pensamientos, las formas de ser, las actitudes
Reduce la personalidad agresiva
Cuidado con tener siempre razón
No exageres las cosas, regulariza.
Evita la visión catastrófica de los acontecimientos
Ve las cosas desde puntos de vista flexibles, coméntalas con otras personas
Un problema que hoy se ve muy grande, mañana puede ser más pequeño
No siempre se repite lo mismo y de la misma manera. Una experiencia negativa no condiciona siempre a que se repita así
Minimizar la presión social: lo que piensan de mi, lo que esperan de mi
. 8. Realizar control mental como en el estrés agudo. 9. Realizar cambios frecuentes de actividad; de preocupaciones. 10. Ir muy lentos y gastar el tiempo en otras cosas que no reportan nada material: tomar un café para charlar un rato, ver una película , ver la Tv, leer... 11. Vivir el estrés: Aprovechar el estrés para ser conscientes de lo mal que se vive en esas situaciones. No estresarse con querer eliminar el estrés.
Como combatir el estrés
Disfrutar de las cosas y los momentos buenos que ofrece la vida: salir con los amigos, dar un paseo, un viaje de fin de semana, ir al cine o al teatro…
Hacer ejercicio físico: la actividad física ayuda a liberar la tensión y a quemar la energía generada por el aumento de adrenalina, noradrenalina y cortisol que se genera con el estrés
Evitar las bebidas excitantes: elevan la tensión nerviosa y por tanto el estrés.
Comer saludablemente: las comidas ligeras y sanas favorecen la reducción del estrés. Hay que comer sin prisas, masticando lentamente y evitando comidas copiosas, de difícil digestión y especiadas.
Un baño caliente: permite relajarse y ayuda a eliminar la tensión muscular.
Evitar aislarse: cuando se está sólo se tiende a seguir analizando los detalles de la situación que produce el estrés, lo que no hace sino aumentarlo.
Cambiar las rutinas: en momentos de estrés lo mejor es cambiar las rutinas habituales y ayudan a desconectar, como se dice coloquialmente.
Delegar: esto es importante especialmente cuando las situaciones de estrés se producen en el ámbito de trabajo. Hay que aprender a trabajar en equipo y a delegar en otros compañeros. No se puede controlar absolutamente todo o asumir sólo toda la carga de trabajo. Una buena organización es también indispensable.
Reir: la risa es una excelente terapia frente al estrés.
Establecer prioridades: hay que aprender a priorizar, relegando al último lugar aquellas cosas que estresan, toda vez que se han identificado como “tóxicas”.
Descansar suficientemente: el sueño siempre es reparador cuando una persona se enfrenta a una situación de estrés, por lo que es necesario mantener una adecuada higiene del sueño, cenando una hora antes de irse a dormir, manteniendo las condiciones de oscuridad y temperatura adecuadas en la habitación y no realizando ninguna otra actividad en la cama, como leer o ver la televisión.
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Bibliografia
Barrio, J.A.; García, M.R.; López, M.; Bedia, M. CONTROL DEL ESTRÉS International Journal of Developmental and Educational Psychology, vol. 2, núm. 1, 2006, pp. 429-439 Asociación Nacional de Psicología Evolutiva y Educativa de la Infancia, Adolescencia y Mayores Badajoz, España.
Sandín, Bonifacio El estrés: un análisis basado en el papel de los factores sociales International Journal of Clinical and Health Psychology, vol. 3, núm. 1, enero, 2003, pp. 141-157 Asociación Española de Psicología Conductual Granada, España.
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